viernes, 31 de agosto de 2007

Una pequeña fantasía

Siete dias después de abandonar la casa de Geminis, una estrella aparece en el firmamento, las gotas de lluvia de aquel invierno marcarian su existencia, ya que tal como su principal elemento, el protagonista de esta historia comenzaria el ciclo eterno de existir en este universo, como un cuerpo celeste buscando el infinito.

Asi como el indestructible núcleo de un atomo, aquellos planetas que lo rodeaban, lo protegian y alimentaban con el reflejo de su misma luz, aquella que solo se puede apreciar con los ojos del alma, que a veces es cegada por los impertinentes estruendos de un mundo frio y solitario.

Pasaron veintitrés ciclos completos, antes que el mismo infinito abrazara a aquella pequeña estrella y sus trece planetas, que tan dulce como el agua de Acuario, tan intenso como el fuego de Escorpion, tan justo como la balanza de Libra y tan fuerte como el rugido de Leo, renuncio a todo ese infinito poder solo por amor, y en un acto digno de admirarse eternamente aquel infinito se convirtió en una hermosa mujer, solo para poder admirar a su estrella amada desde lo mas alto de una montaña, aquella estrella convertida en hombre aparecio frente a ella y el universo infinito sonrió desde el cielo y los bendijo eternamente.

El dejar todo lo que tienes por amor, es la prueba mas irrefutable de valentía y pasion que dos personas se pueden regalar, y asi como aquel infinito y la estrella renunciaron una eternidad de luz para convertirse en una sola estrella, cuando tengas la oportunidad de arriesgarte... solo hazlo.

Michel San Martin Castillo

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