viernes, 31 de agosto de 2007

Otro cuento en 133 palabras...

Donde solíamos estar.

Solíamos recorrer este cerro de vez en cuando, de la mano subíamos hasta lo más alto desde donde imaginábamos mirando al horizonte, que tan lejos podría llegar nuestro amor. El invierno llego y las visitas al cerro se hicieron más escasas, la fría lluvia que con el viento mi piel acariciaba, me recordaba el terciopelo de sus caricias y la suave brisa de su voz que tranquilizaba a mi agitado corazón. Ya no estas pero el cerro sigue donde mismo, solo la erosión ha cambiado solo un poco aquel lugar donde solíamos estar. Cuando puedas ven a visitarme, pero no como una persona si no como un ángel.

La vida continúa y no se detiene con nada más que la muerte.



Michel San Martín Castillo.
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